jueves, 19 de febrero de 2009

Zarpamos

"LLamadme Ismael. Hace años, no importa cuántos exactamente, hallándome con poco o ningún dinero en la bolsa y sin nada de especial interés que me retuviera en tierra, pensé que lo mejor sería darme a la mar por una temporada para ver la parte acuática del mundo. Es una manera mía de combatir la melancolía y de regular la circulación de la sangre. Siempre que siento que empiezo a hacer mohínes y a enfurruñarme, y noto las húmedas brumas de noviembre en mi espíritu; siempre que me sorprendo parándome ante las funerarias, o incorporándome al cortejo de cuantos funerales encuentro y, sobre todo, cuando mi hipocondría prevalece de tal manera sobre mí, que tengo que echar mano de todos mis principios morales para evitar salir a la calle deliberadamente, y a golpes y de modo metódico, quitarle a la gente los sombreros de la cabeza, entonces es cuando comprendo que ha llegado el tiempo de volver al mar con urgencia."

Moby Dick
Herman Melville


Así empezaba Moby Dick, y así empezamos nosotros, no tratándo de huir y evadirnos de la realidad como Ismael, el protagonista de la novela, sino enfrentándonos a ella y afrontándola con imaginación y optimismo.
Levamos anclas.




¡Levad anclas! ¡Izad las velas! ¡A todo trapo, grumetillos!
"Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra" (Gore Verbinski)

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